domingo, 28 de noviembre de 2010

Queremos vivirlo todo, sentir cada una de las sensaciones posibles que se puedan experimentar. Queremos una relación abierta. Pero un día te enfadas por tus adentros porque el pasa de ti, porque ha mirado a otra chica demasiado, porque ayer ni te miro a ti, porque esa noche ni se a dignado a hablarte por tuenti, porque no quiere nada serio. Queremos un amor de verano. Lo tenemos. Pero un día llega el final de esos meses calurosos y cuando nos tenemos que separar lloramos, y nos repetimos una y otra vez porque tiene que acabar ahora. Pero va mas hallá, a cosas mas simples. Como unos pantalones. Los queremos, nos los compramos, pero somos tan sumamente caprichosas que en cuanto se los vemos a otras que les quedan mejor ya no lo queremos y nos compramos otros.
Siempre pasa igual, queremos vivirlo y sentirlo todo, pero luego nos lamentamos de tenerlo.
No todo el mundo tiene un amor de verano. Ni una de esas relaciones abiertas. Seguro que hay muchas que se compran mil pantalones sin importarles los demas, y tambien hay quien no se compran pantalones.
No se que quiero decir. Útimamente intento decirme algo pero ni siquiera yo se que es. Me intento convencer de que no es asi, de que cosas que pienso o hago no debo hacerlas. Pero ¿que mas da? Hay fuera hay mil personas que se estan riendo de mi, otras mil que me estan admirando y unas cuantas mas de mil que les soy totalmente indiferente. Ya es hora de dejar de intentar ser diferente, o igual. Es hora de ser como soy. Tanto por dentro como por fuera. No tengo que tener miedo, soy asi, soy yo. Soy... tal cual.

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